13 de octubre de 2010

Como el rosario de la aurora

En muchas ciudades existen cofradías que salen en procesión al amanecer mientras rezan el rosario. Así sucede en Zaragoza tradicionalmente el día del Pilar, y también tradicionalmente dicha procesión se junta con la de los trasnochadores que rondan las calles ahítos de vino y escasos de mozas. Era tradición, sobre todo en otros tiempos de mayor intolerancia política y religiosa, que la procesión terminara con grandes discusiones y fuertes peleas entre unos y otros, con golpes, carreras y la intervención de las fuerzas de orden público. De aquí el conocido dicho: "Terminó como el rosario de la aurora".

No se porqué me ha venido esto a la cabeza cuando he empezado a escribir esta crónica, si nadie viene a entrenar recién bebido, ni a nadie se le oye rezar el rosario (por lo menos en voz alta). Bien es verdad que mozas llevamos pocas, pero por eso no ha sido. Tal vez sea, no por como empezamos, sino por como terminamos todos los días, pero en cualquier caso no tiene la menor importancia.

En definitiva, que estos de aquí debajo fueron los que este día del Pilar acudieron a correr casi a la hora de la aurora:


Entre ellos, un puñado de viejas glorias volvían a la actividad, despues de estar de baja por distintos motivos, lúdicos o de salud.

El recorrido fue de los que le gustan al Duri. Subida al Sotillo y bajada por Iriepal. Todos juntos hasta la antigua carretera de Horche, comenzando la fragmentación del grupo en la subida, acelerón en el llano y fuerte bajada, terminando como .... el rosario de la aurora.

El próximo domingo tocan misterios gozosos.

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